La Vía Verde de Arnedo tras una semana de bajón

En la Semana Santa y de Pascua creo que me pasé de vueltas con el entrenamiento. Así quiero creerlo, porque la semana pasada fue como si empezara a correr, con malas sensaciones, pájaras y un agotamiento durante todo el día que caía dormido allí donde me sentaba.

Cuando salía a trotar, a los pocos metros ya estaba fatigado y no encontraba ritmo cómodo. Las pulsaciones en reposo las tenía más bajas que nunca y aunque eso puede sonar bien, la sensación era de somnolencia durante todo el día y agotamiento sin hacer nada.

El jueves me tuve que ir a casa en mitad de entrenamiento con una pájara importante. Es más, desde donde me quedé, hasta donde tenía el coche, que podían ser 500 metros, creí no llegar andando.

Ayer, lunes, estaba inscrito a la carrera Vía Verde de Arnedo de 10Km, una carrera que corrí por primera vez el año pasado y me gustó bastante. Mi intención era no correr porque no me encontraba con fuerzas ni para hacerla trotando. Además el entrenador me dijo el sábado que no la corriera y descansara una semana.

El domingo me levanté mejor, con otra energía, aunque no era para tirar cohetes. Empecé a pensar que igual corría en Arnedo aunque fuera a trote cochinero. Y ayer me levanté mucho mejor y con ganas de correr, así que a Arnedo me fui.

Allí nos juntamos con 25 Beer Runners de Logroño y 2 más de Pamplona. El propósito era ir con los Beer Runners que el día anterior habían hecho la Subida Logroño-Clavijo y que en Arnedo iban a soltar piernas.

En los primeros metros me encontré cómodo, sin fatiga, a un ritmo de 5:40. Cualquiera puede decir que cómo no iba a ir cómodo a 5:40, pero es que la semana anterior a 6:00 iba fatigado. El primer kilómetro fue lo que yo había planeado para toda la carrera: trotar y no complicarse la vida. Además cometí un error: no calentar antes, pero como se suponía que no iba a correr a ritmos altos tampoco lo vi necesario.

Pasado el primer kilómetro y después de ver que no iba mal, dejé al grupo de Beer Runners con los que había comenzado y me fui a ver que se cocía en otro grupo de Beer Runners que iban unos 300 metros más adelante.

Al llegar a ese grupo me di cuenta de que estaba María y, como si nos hubiésemos comunicado telepáticamente, sin decirnos nada, nos pusimos a tirar y dejamos atrás a ese segundo grupo. A partir de ahí fue un sin parar de adelantar corredores. Hacia el kilómetro 4 María me dijo que tirase yo, que ella no me seguía, así que bajé un poco el ritmo porque tampoco quería hacer ninguna marca. En el kilómetro 5 las tornas cambiaron y fui yo el que, aunque no dije nada, me pensé que si María me hacía un cambio de ritmo yo no la iba a seguir. Yo bajé un poco el ritmo y ella no quiso tirar, se quedó conmigo. Todo esto sin decirnos ni palabra.

Entonces apareció Diego, que fue un estímulo para los dos. Venía de ir tirando de otro corredor que tuvo bastantes problemas. Diego nos fue empujando y gracias a eso me recuperé y volví a tirar. Diego iba animando a María y preguntándole qué tal iba. En una de esas María contestó que no iba muy bien por el asma. Se me había olvidado por completo que los días de antes me había dicho que le costaba bastante correr por la alergia primaveral que le produce asma. Le propuse bajar el ritmo pero ella dijo que “para nada”. ¡Qué tía!

El último kilómetro de esta carrera está hecho a mala leche porque enfilas la recta de meta creyendo que ya estás llegando y a pocos metros te desvían para hacer un kilómetros más que para más inri es cuesta arriba. Y gracias de nuevo a los ánimos de Diego lo hicimos sin bajar el ritmo. La pena es que faltando poco para la meta se volvió a por otro corredor a pesar de las súplicas para que entrara en meta con nosotros.

Al final María y yo entramos juntos en meta, yo cansado pero con mejores sensaciones que la semana anterior. Al minuto ya estaba recuperado y sin sensación de agotamiento. Con más esfuerzo que el año pasado ayer hice 3 minutos más.

María hizo podio, llegando la segunda de su categoría. Me alegro de haber corrido esta carrera.

En los últimos kilómetros tirando de María. Foto de Carlota Pujades

En los últimos kilómetros Diego empujando de María y de mi. Foto de Carlota Pujades

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*