¡He vuelto!

El sábado volví a las carreras. Y lo hice en la 10K de Laredo, en los 10K más rápidos de España (del mundo decían los carteles, igual un poco exagerados).

Cuando me inscribí lo hice con pocas ganas porque fue una o dos semanas después de mi retirada. Lo hice a petición de mi amiga María, que me pidió si la podía llevar para bajar su mejor marca en 10.000 metros como hice en media maratón.

Su mejor tiempo en 10K era 50 minutos y su intención era bajar un minuto. Me entró la risa cuando me lo dijo: “para hacer 49 minutos no hace falta ni que entrenes” le dije, porque sabía que estaba preparada para hacer mejor tiempo. Había que ser más ambiciosos y le ofrecí ir a por los 45 minutos, “¡¡NI DE COÑA!!” me respondió.

Nos pusimos manos a la obra con los entrenamientos. Los primeros días le costó porque había estado un mes parada para recuperar de la maratón de San Sebastián. No era la misma María del verano cuando entrenamos para la media maratón de Logroño. Le faltaba soltura, chispa y algo de motivación.

Para intentar ganar de nuevo velocidad la llevé a la pista de atletismo, pero no le gustó nada la monotonía del tartán. Así que volvimos de nuevo al parque donde ella parece estar más cómoda.

La primera vez que hicimos 3×2000 con 2’ de recuperación fue un poco desastre. Ese día ella no había comido bien y tampoco estaba muy motivada. En ese momento comencé a dudar si los 45’ iban a ser posibles en la carrera.

Los siguientes días seguimos con series y cambios de ritmos más cortos y poco a poco le fui viendo más suelta, con más fuerza.

La segunda vez que nos pusimos con los 3×2000 con los 2’ de recuperación lo bordó. Ahí empecé a ver la luz, aunque seguía viéndola sin motivación.

El resto del entrenamiento lo hizo sin mí. Me iba pasando los tiempos de sus tiradas largas, de las series y de los cambios de ritmo y la verdad es que lo estaba haciendo genial, pero seguía sin motivación.

A diez días de la carrera, viendo que ella no tenía las mismas ganas que en otras carreras, pensé en vender mi dorsal. Si corría en Laredo era por ella porque yo no tenía ninguna intención de correr ni esa ni ninguna otra carrera. Después ella me confesaría que también había pensado en abandonar.

El mismo lunes antes de la carrera su actitud cambió, ya estaba más ilusionada: “creo que puedo hacer 47 minutos”. Eso me animó a seguir adelante. A mí me apetecía ir a Laredo, que hacía mil años que no iba. Tenía ganas de pasar el día con la familia por allí, comer tranquilamente y después juntarnos con los de Logroño para correr.

Y así hicimos. Salimos de Logroño pronto por la mañana, recogí el dorsal, nos tomamos un aperitivo y nos fuimos a comer. Susana Arrúa me envió un mensaje para tomar un café y nos unimos también a su familia. Con Susana, que es campeona del mundo de atletismo, siempre se aprende algo de atletismo, es una gozada. Después comenzaron a llegar el resto de Beer Runners de Logroño y nos fuimos a cambiar de ropa.

María llegó una hora antes de la carrera. Hicimos fotos de grupo y a calentar. Ambientazo el que había en Laredo. Y nivelazo de corredores. A María se la veía tensa. Ya en el cajón de salida ella era un manojo de nervios: “Empezamos despacio y luego ya tiraremos” me decía.

En el cajón de salida. Foto de Ana Toyas

El primer kilómetro costó avanzar por el apelotonamiento de corredores (éramos 2.000). Ya en el kilómetro 2 María pegó un acelerón que me sorprendió. La tuve que frenar y le indiqué por señas que íbamos a seguir a una corredora de la que me había fijado hacía unos metros porque iba a un ritmo que a nosotros nos convenía, y que además lo estaba clavando. Si ese acelerón lo hubiese pegado en el kilómetros 8 no la habría retenido, pero quedando más de 7 kilómetros había que guardar fuerzas por si hacían falta más adelante, como así pasó.

Durante 1 kilómetro seguimos a esa corredora que se había convertido en improvisada liebre. Después ella hizo un par de adelantamientos a otros corredores y la perdimos.

En el kilómetro 7 María pegó un bajón. Yo intentaba tirar de ella pero la dejaba atrás y tenía que volver constantemente a por ella. A menos de 1 kilómetro para terminar, vi el cronómetro del coche que abría la carrea que marcaba 42 minutos. Lo íbamos a conseguir, solo había que rodear una manzana de edificios y enfilar la recta de meta.

Ya había visto el crono y sabía que lo íbamos a conseguir

María sacó fuerzas y esprintó en los últimos metros, cruzando la meta a un ritmo de 3,50min/km. El reloj me marcaba 45’16”, el tiempo oficial fue 45’13”. ¡¡¡¡¡¡De nuevo María lo había conseguido!!!!!! Había rebajado 5 minutos su mejor 10K ¡casi nada!

A meta llegó extenuada, le costó reaccionar. Comenzó a hacerse una composición de lugar en el avituallamiento de llegada y al empezar a ver al resto de Beer Runners que ya estaban en meta.

Foto de Ana Toyas

Después tocaba ducharse y celebrar ya en Logroño la carrera.

Para mí esta carrera ha supuesto un estímulo para regresar poco a poco a competir. Bueno, tan poco a poco que todavía no tengo en mente ninguna carrera más, pero por lo menos estoy más abierto a participar en alguna. Así que tengo que agradecer a María que me eligiera de liebre.

En Laredo disfruté de la carrera, que es mucho, porque hacía tiempo que no lo hacía. Además me quería probar porque últimamente me encuentro bajo de fondo. En los entrenamientos sí que noto que he ganado algo de velocidad, pero en tiradas de 8 o 10 kilómetros me agotaba enseguida. Sin embargo, en Laredo me encontré muy cómo a 4,28min/km, que fue el ritmo medio que hicimos, llegando a meta sin ningún signo de cansancio. ¡Muy contento!

Ahora desearle a María mucha suerte en la media maratón de Varsovia que correrá el próximo domingo. ¡Que disfrutes mucho!

8 comentarios en “¡He vuelto!

  1. Carlota dice:

    Si es que acaparais todo carajo, son buena gente y buenos corredores! dejad algo a los que estamos tumbados en el sofá 😛

    Enhorabuena chicos (a María por su tiempazo y a ti, Luis, por volver por la puerta grande) ya os pagaréis una caña.

  2. Luis dice:

    En el sofá también hacemos buenos tiempos, no te creas… jejejeje
    Lo celebramos cuando volváis de Polonia, que eso también hay que celebrar.

  3. María dice:

    Ni mi padre me conoce tan bien como tú, Luis…..Ha sido una carrera especial: no salían los entrenamientos, no estaba fina, faltaba motivación, pero nunca, ni por un instante, tuve duda sobre la elección que había hecho de la persona que me entrenó y me dio su mano para entrar en meta (que apenas podía coger, te lo confieso ahora). Fue duro para mi porque no bajé 5′ sino 6′: en Viana, mi última 10k, había hecho 51′ con Arroka. Poco a poco voy asimilando lo que para mi fue un carrerón y confesarte que tus ánimos durante la carrera y en los entrenamientos fueron lo que me impulsaron a conseguir algo que, tú mejor que nadie lo sabe, ni siquiera era capaz a visualizar. En Laredo, cuando tuve el dorsal en mano, tenía claro que mi tiempo iba a ser de 47’……Y sí, tengo muchas ganas de volverte a ver competir. Thanks, my friend

    1. Luis dice:

      Qué bueno, María. Muchas gracias a ti por llevarme otra vez a las carreras.

  4. Vicky dice:

    Luis, se te ve en todas las fotos disfrutando de la carrera. La vuelta al final, yo la veo como una ayuda mutua, de ti hacia María y de algún modo de María hacia ti. Así que ahora todos felices, vosotros, los beer runners y que es leemos tus crónicas. Me alegro mucho.

    1. Luis dice:

      Así, es Vicky, ella me ha ayudado a volver a disfrutar de la carrera. En Laredo me volví a encontrar cómodo y eso se tenía que notar en las fotos.
      Muchas gracias, Vicky.

  5. Sonia Blázquez dice:

    Sois un equipo, equipazo diría yo. Felicidades por tu vuelta.

    1. Luis dice:

      Muchas gracias Sonia!

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