Rock´n´Roll Madrid Maratón & media 2016

Este fin de semana nos fuimos a Madrid con la excusa de correr la Rock´n´Roll Madrid Maratón & ½, pero la razón principal era juntarnos los locos por Nueva York que de vez en cuando quedamos en algún punto de España. Un 10 para los anfitriones de Madrid. La próxima kedada en La Rioja, este verano.

Con la excusa de la Kedada, Flor y yo animamos a Patxi para que nos acompañara en la media maratón del domingo. Patxi, de Donosti, con varias Behovias en sus piernas se iba a enfrentar, sin yo saberlo, a su primera media maratón.

La carrera comenzaba el domingo a las 9 de la mañana. A las 7 estaba desayunando en el restaurante del hotel acompañado por cienes y cienes de corredores ya vestidos con ropa deportiva. A las 7:45 me uní a Patxi en el hall del hotel y nos fuimos dirección a la Plaza de Cibeles. Ambientazo por todo el Retiro que atravesamos hasta llegar a la salida.

El día prometía: el cielo estaba despejado y todo parecía indicar que no se iba a estropear durante la carrera. Desde megafonía avisaban una y otra vez que los corredores que fueran a correr durante más de tres horas tomaran agua en todos los avituallamientos pues se esperaba alcanzar los 22 grados.

Mi dorsal me informaba de que mi cajón era el 2. El cajón de Patxi era el 4 y, puesto que íbamos a ir juntos, nos pusimos los dos en su cajón. No nos pudimos unir a Flor porque llegó tarde a la salida y una vez dentro del cajón era difícil moverse por la aglomeración de gente.

A las 8:50 se dio la salida a los corredores de 10K y diez minutos después a los de media maratón y maratón. Tardamos 10 minutos en llegar al arco de salida por la cantidad de gente que había.

La idea era salir a 5:25 y que el ritmo del resto de la carrera lo fuera marcando Patxi. Había tal cantidad de gente que era difícil correr. El primer kilómetro lo hicimos en 5:53 a base de buscar huecos para adelantar y estar pendientes de no tropezarnos con nadie.

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Los primeros 5 kilómetros son prácticamente todos de subida, pero casi que nos enteramos pues íbamos de charla y pendientes de no chocarnos con ningún otro corredor.

Patxi tomó desde el principio las riendas de la carrera marcando el ritmo y yo me dejé llevar. En el kilómetro 14 nos separamos los corredores de media maratón y maratón entre aplausos y gritos de ánimo de unos a otros y de otros a unos: momentazo!

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La cuesta de Atocha, en el kilómetro 16, le dejó un pelín tocado a Patxi y ahí cogí el relevo para tirar los últimos kilómetros. Todavía quedaba una última rampa de casi un kilómetros a partir del kilómetro 19 en la que muchos corredores la subían caminando. Patxi la subió como un campeón, sin protestar, sin hacer amagos de detenerse para caminar, a 5:32, sólo un poco por debajo de la media que había planeado. Pasado ese trago, ya sólo quedaba llegar a la Puerta de Alcalá y entrar en el Retiro para enfilar la línea de meta.

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A 100 metros de llegar a meta había una persona tirada en el suelo atendida por los sanitarios, cosa que impresionó a Patxi. Después de la experiencia en Nueva York, donde el desfallecimiento de un corredor en plena carrera por poco me arruina el día, no iba a dejar que a Patxi le pasara lo mismo, amargándole la alegría de llegar a meta. Le dije que no mirara, que no se preocupara por él, que estaba bien atendido. Y llegamos a meta, alzando las manos, uniendo su mano a la mía. Tiempo oficial: 1 hora y 55 minutos. Ritmo medio: 5:22. Satisfacción: plena. Disfrute: máximo.

En la recta de meta, en el Retiro

En la recta de meta, en el Retiro

Después de la hidratación, la medalla y los estiramientos, me enteré de que había sido la primera media maratón de Patxi. Menudo cargo de conciencia me entró. Yo pensaba que entre Behovia y Behovia había corrido más de una media maratón.

En el Retiro nos esperaban las respectivas familias y los anfitriones de Madrid. Tocaba volver al hotel para ducharnos, comer y despedirnos con la promesa de volver a vernos pronto. Muchas gracias a los madrileños por habernos aguantado el fin de semana. Patxi, ha sido un placer haber corrido contigo y espero que no sea la última vez.

En cuanto a la carrera, encontré demasiada aglomeración de corredores que hacía difícil correr en algunos tramos. Los lugares con más espacio los aprovechamos para recuperar tiempo perdido y hacernos fotos el uno al otro. Ningún control en los cajones: según los resultados y las estadísticas de la carrera, adelantamos a más de 500 corredores, lo que demuestra que el control de los cajones fue nulo. Me esperaba más animación y más público: creo que conté sólo cuatro bandas de rock en el recorrido de la media maratón y poco público en la calle a pesar del buen tiempo que hacía. El resto: avituallamientos, voluntarios y servicios al corredor en meta perfectos.

Después de la carrera nos enteramos de que habían sido hospitalizados 31 corredores, entre ellos uno con parada cardiaca y otro con un ictus. Por la información, parece que el que vimos en el suelo a pocos metros de la meta era el de la parada cardiaca.

Estas noticias se están haciendo desgraciadamente muy habituales en las carreras y no me parece normal. Parece que los organizadores de estos eventos deportivos libran su particular carrera por ver quien alcanza el mayor número de corredores y con eso darle más prestigio o publicidad o (sobre todo) mayor negocio.

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Eslóganes como éste no hacen más que provocar a corredores con poca o nula preparación a apuntarse a carreras sin ningún tipo de filtro. Si a eso le añadimos que cada vez más gente completa una larga distancia (porque cada vez más gente corre y más gente entrena) pues la tentación se acrecienta.

Habría que avisa por activa y por pasiva que no se debe perder el respeto a una larga distancia. Que para correr una larga distancia hay que hacer un entrenamiento específico; que no se puede pasar de correr 10K a maratón sin haber probado distancias intermedias. Que no es obligatorio hacer una media maratón o maratón para ser un buen corredor; que no eres más por hacer una maratón. Que nadie se debería sentir presionado ni por publicidad, ni por modas, ni por compañeros de carreras, ni por nadie para correr 42 kilómetros, que correr una maratón debe salir de uno mismo y estar muy, pero muy seguro de querer hacerlo y estar dispuesto a los sacrificios de los entrenamientos durante bastante tiempo.

No es normal que en la carrera del domingo hubiese corredores caminando ya en el kilómetro 1,7. Tampoco sé cuál es la solución. Supongo que corredores más experimentados, entrenadores, médicos y fisioterapeutas tendrán más idea sobre qué hacer para que estas cosas no ocurran.

Por último, os cuento la experiencia de un conocido que aprendió por las malas lo importante de la hidratación antes, durante y después de una carrera. A ver si nos va entrando también en la cabeza para ahorrarnos disgustos.

Éste es un corredor experimentado, con muchas carreras en sus piernas, además de conocedor del ejercicio intenso por su trabajo. Había corrido muchas ediciones de la media maratón de La Rioja, así que se la conocía al dedillo. Hace unos años, esta carrera se corría por la tarde, con el calor del mes de mayo.

Salió bien, a buen ritmo. A pocos kilómetros de la meta iba haciendo buenos tiempos y era posible que si seguía así terminara haciendo su mejor marca personal. De lo siguiente que se acuerda es que se despertó en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital San Millán de Logroño. Había estado en coma. Cuando le visitó el médico le dio la enhorabuena por poderlo contar: “chaval, estás vivo de milagro”.

Él me reconoció que no había probado gota de agua en toda la carrera, que hacía mucho calor, pero que no sintió una sed excesiva, ni mareos, ni ningún dolor, ni boca especialmente seca… nada que le hiciera saltar las alarmas. Sin embargo, según el médico, el hígado lo tenía acorchado, completamente deshidratado. Le creo en que no sintió ningún síntoma antes de perder el conocimiento porque no tiene ningún motivo para mentirme. Desde entonces no ha vuelto a correr ninguna carrera, no por miedo o por falta de ganas o por recomendación médica, sino porque su familia se lo prohibió.

Cuando me lo contó me recalcó: “En todas la carreras bebe, bebe mucho, aunque no tengas sed. No dejes pasar un avituallamiento. Bebe antes de la carrera, durante y después. Mira lo que me pasó a mí”. Llevo a rajatabla su recomendación. Todos deberíamos hacer lo mismo.

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