Media maratón del camino 2016

Hay dos carreras en las que me gusta participar por el entorno en el que se corre, una es la carrera Entre Viñedos y otra la media Maratón del Camino, que es la que corrí el domingo.

A pesar de que esta carrera me guste, el domingo no estaba muy motivado para correrla. En general no estaba motivado para correr. Pero a Nájera que nos fuimos mi compi y yo con el objetivo de llegar a meta.

Ésta es una carrera que discurre por el camino de Santiago, entre Nájera y Santo Domingo de la Calzada. El recorrido es bastante exigente y por caminos, o sea, es un trail aunque la carrera se llame “Media Maratón del Camino”. Los primeros 17 kilómetros son casi todos cuesta arriba, con tramos duros a partir del kilómetro 10.

En la salida ambientazo, sobre todo por parte de los Beer Runners, el grupo más numeroso que acudió a esta carrera. Se estrenaba, además, un nuevo equipo riojano, Nutrium Trail Team, con muchos miembros de los Beer Runners.

Nutrium Trail Team. Foto de Javi Veci

Nutrium Trail Team. Foto de Javi Veci

Como no tenía muy claro cómo iba a hacer la carrera, lo único claro que tenía es que quería acabarla, fui preguntando a los conocidos qué tiempos querían hacer. Parecía que todo el mundo estaba igual que yo, nadie supo contestarme. Así que mi compi y yo acordamos ir por sensaciones.

A las 11 de la mañana se daba la salida y unos 800 corredores nos poníamos rumbo de Santo Domingo. Los primeros 800 metros son una muestra de lo que te espera, rampas y más rampas. En esta carrera hay que ser conservador para llegar fresco a las cuestas más fuertes que comienzan hacia la mitad del recorrido.

Por si la carrera ya de por sí era complicada, hacía frio, mucho viento de cara y amenazaba lluvia. Iba muy cómodo a 4,40min/km pero mi compi no compartía las sensaciones. Bajé a 5 para ver si él encontraba el ritmo y parece que lo encontró, pero fui yo el que dejó de ir cómodo. En el kilómetro 7 abandoné a mi compi y me puse de nuevo a 4,40.

Llegando a Azofra. Foto de Isabel Espuelas

Llegando a Azofra. Foto de Isabel Espuelas

Me fui uniendo a grupos de corredores para protegerme del viento. Con un grupo llegamos a la parte dura, la subida a Cirueña. Aquí el grupo se fue estirando quedándonos otro corredor y yo en cabeza. El otro corredor era más alto que yo y parecía que llevaba un ritmo muy parecido al mío, así que me puse detrás de él para que me quitara el aire (qué morro, no?).

Al poco de comenzar la subida su ritmo empezó a decaer. Decidí adelantarle. Justo cuando me puse a su lado se puso a tirar otra vez. Pues nada, voy a seguir detrás de él que parece que se ha venido arriba, me pensé. Pero a 20 metros volvió a bajar el ritmo. Nuevo intento de adelantarle y otra vez cuando me puse a su lado volvió a aumentar el ritmo. No me lo podía creer, no quería que lo adelantase. Vuelta a su retaguardia. Y la historia volvía a repetirse, a los pocos metros su ritmo volvía a bajar. Tercer intento de adelantarlo, pero esta vez decidido a aguantarle el ritmo que me pusiera con tal de dejarlo atrás. No hubo manera, no me dejó que me pusiera por delante ni medio metro. Yo estaba alucinando. ¿Cómo me puede estar haciendo esto en plena cuesta? Yo no estaba compitiendo con él, lo que quería es dejarlo atrás porque me estaba cambiando los ritmos y eso me agota. Por no dejar, no me dejaba ni ir a su lado, él quería ir siempre por delante.

Hacia la mita de la cuesta otro corredor se puso a adelantarnos a los dos y vi ahí la oportunidad. Pues no hubo manera, no dejó que le adelantáramos a ninguno de los dos. A unos 200 metros de llegar al final de la cuesta vi que su ritmo había bajado bastante, su espalda iba encorvándose en clara muestra de agotamiento y me pensé que había llegado el momento de dejar de verle la espalda. Y por fin lo dejé atrás. Ya no lo volví a ver en toda la carrera. No entiendo esa actitud, no nos jugábamos nada, estábamos en la peor parte del recorrido y todavía quedaban unos 8 kilómetros. Me cabe pensar que pecó de inexperiencia a pesar de la edad que debía ronda los cuarenta y todos o cincuenta años.

Por fin he dejado atrás al corredor que tuve que sufrir en plena subida

Por fin he dejado atrás al corredor que tuve que sufrir en plena subida

Llegué a Cirueña donde me tomé el gel que debía haberme tomado antes. De todas formas iba bien, no había sufrido en la cuesta, a parte de la tontería con el otro corredor, y tenía fuerzas suficientes para llegar bien a meta. En Cirueña estaba la fan zone de los Beer Runners. Qué grandes sois, cómo se agradece ese apoyo.

Llegando a Cirueña

Llegando a Cirueña

Los últimos 4 kilómetros son prácticamente cuesta abajo, así que se llega fácil a la meta. Mejoré mi tiempo el 6 minutos con respecto al año pasado y de nuevo sin especial cansancio ni molestia alguna.

Llegando a meta. Foto de Diego Marín

Llegando a meta. Foto de Diego Marín

Llegando a meta. Foto de Diego Marín

Llegando a meta. Foto de Diego Marín

De una carrera que comenzó sin motivación a llegar a meta con buenas sensaciones y habiendo disfrutado. Objetivo conseguido!

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