La maratón de Barcelona se tambaleó

pie

Qué cierto es aquello que dicen en blogs y revistas especializadas de running, que cuando se acerca una maratón comienzas a emparanoyarte con todo lo que pueda impedir que llegues a la carrera. Porque carreras de 10Km hay muchas y si no puedes correr en una seguro que en pocos días habrá otra similar. Pero cuando te preparas para una maratón (a la que te has apuntado con bastante tiempo de antelación), has adecuado durante meses tu entrenamiento a esa carrera para que llegues en plenas condiciones y te llegas casi a obsesionar. Por eso, a pocos días antes de la maratón evitas cualquier riesgo: te alejas de alguien que estornuda, controlas más la comida, duermes más, aligeras las cargas en los entrenamientos, etc.

La verdad es que hasta después la Media Maratón del Camino de la semana pasada, no me había mentalizado plenamente de la Maratón de Barcelona. Así que en esta semana mi intención era la de bajar el pistón con los entrenamientos. El lunes descansé. El martes el entrenamiento fue bastante intenso y es que, precisamente, esta semana, hemos entrado en un nuevo ciclo en el que los entrenamientos van a ser más duros. El miércoles hice sólo 7 kilómetros al ritmo que tengo intención de hacer la maratón. El jueves fue el entrenamiento más duro y ahí eché el resto. Yo, que quería bajar el ritmo, resulta que he hecho todo lo contrario. Pero si el cuerpo no me manda ninguna señal en forma de molestia, pues debe ser que todo va bien.

Sin embargo, ayer viernes por la mañana, al saltar de la cama me noté un dolor en el talón del pie izquierdo que era como si me pincharán cada vez que lo apoyaba. El dolor fue a más y me lancé a internet a ver qué me pasaba. Ya, ya sé que es un error buscar enfermedades en internet, pero ya está hecho. Lo primero que me apareció fue la fascitis plantar y oye, coincidía todo. ¿Dónde había oído antes eso de fascitis plantar? ¡Ya está! En el blog de mi amiga Flor (también runner muy prometedora) esta misma semana.

Se acabó, me pensé, hasta aquí mi experiencia con el running. Pero antes de darlo todo por perdido lo más lógico era que un profesional lo evaluará. Envié un mensaje a mi amiga Laura, que es podóloga, contándole los síntomas. Después llamé al fisio que me dijo que me esperaba en su consulta a las 8 de la tarde.

A lo largo de la mañana y del mediodía el dolor fue a más hasta el punto de no poder apoyar el talón en el suelo. Por la tarde me llamó Laura para contarme las alternativas y ejercicios para hacer en caso de que fuera una fascitis plantar.

A las 8 estaba en el fisio que se puso a buscar los puntos de dolor. “No me cuadra” decía “no me cuadra con una fascitis plantar” Seguía clavando sus dedos en la planta del pie y el talón y seguía negando con la cabeza “no, no me cuadra”. Después de un rato buscando inflamación se le encendió la bombilla “creo que ya sé lo que tienes” y sin más, se puso a dar masajes y estiramientos en el pie. Al rato me dijo “Luis, levántate y anda.” Me sonó muy bíblico. Me levanté de la camilla, me puse a caminar y el dolor había desaparecido. ¡Este hombre obra milagros! “Vuele a tumbarte que termino” Cuando terminó me explicó la lesión.

Es una lesión muy poco frecuente que se suele producir al pisar mal sobre el canto de una piedra, o el borde de una acera, o al estirar en exceso la planta del pie. En esos casos la fascia plantar puede quedarse atrapada entre los huesos escafoides y cuboides produciendo un dolor muy intenso. Qué razón tiene Flor cuando dice que “con el running aprendes de nutrición (que si batidos de proteínas, que si recuperadores, que si geles, barritas….) de anatomía (isquios, fascitis, peróneos…) idiomas (running, barefoot, drop, pace maker, tapering…)”

Espero que esto sólo haya sido la señal del cuerpo para decirme que pare, que tome un respiro. Como me dijo el fisio, que también es runner, “si no vas a entrenar hasta la maratón no pasa nada. Lo que pierdas en entrenamiento lo vas a ganar en frescura.”

Espero también que tenga razón el fisio y que no sea lo que yo pienso que es, porque a pesar de todo sigo emparanoyado con la fascitis plantar.

Precisamente ahora que hace mejor temperatura para correr, que es cuando más apetece (después del invierno que hemos tenido) es cuando tengo que parar. De todas formas, el domingo puede que no salga a trotar, pero el lunes, si todo va bien, desentumeceré el cuerpo después del descanso del fin de semana. Ahora a cuidarme.

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