El fin de semana me dejó fatal

Cansado

La nueve veces ganadora de la Maratón de Nueva York, Grete Waitz, dijo:

Acepta los altibajos. Vas a tener días que te sientas como si estuvieras volando y días que hay que esforzarse. Esto es normal para todos los corredores

Pues esta semana ha sido de esfuerzos y de vuelos. Tras un fin de semana de cena prenavideña, con pocas horas de sueño, el lunes estaba para los leones. Me fui a correr sin ninguna gana, con pocas fuerzas y nada motivado. Ya en los pocos metros había una voz dentro de mí que me decía “déjalo, vuelve a casa que hoy no es tu día” pero había otra voz que me gritaba “ni de coña, a casa no vuelvas hasta que termines”.

En pleno debate de voces interiores, empecé a tener flato. ¿Flato, a estas alturas? Lo que me faltaba. Pues sí que me había dejado el fin de semana fatal. Tuve dos momentos críticos en los que estuve a punto de parar por dolor y agotamiento pero me repuse y seguí. Hasta el final. Y para sorpresa, había hecho los 10,500Km en el mejor tiempo de todos mis entrenamientos.

El martes tenía entrenamiento y arrastraba todavía las secuelas del fin de semana y de la carrera del lunes. Antes de entrenar corro para calentar unos tres kilómetros. En el entrenamiento tocaba hacer cuestas. 10 cuestas a ritmo. ¿Adivináis quién terminó primero? Pues sí, yo tampoco me lo puedo creer, pero acabé el primero. Y eso que estaba tocado, el día que esté bien…

El miércoles lo tomé de descanso, ya había forzado bastante la máquina. EL jueves, o sea ayer, tocaba otra vez entrenamiento y como siempre, me fui a calentar, esta vez 4 kilómetros. Me encontraba muy fuerte y me puse a 4:08min/km mantenidos. No me puedo creer lo que he progresado en poco tiempo. En el entrenamiento nos tocaba hacer series, 12 series. Estaba como un toro así que eché el resto. Llegué el tercero, asfixiado y con el corazón a punto de salir por la boca. Cuando nos metimos en el gimnasio para los estiramientos y me tumbé en la colchoneta a punto estuve de pedir una mantita y que no hiciesen mucho ruido: me hubiese quedado ahí a dormir, no podía ni moverme. Durante el entrenamiento el entrenador me avisaba: “Luis, baja el ritmo que no llegas al domingo” él sigue preocupado por mi rodilla, pero parece que ya está solucionada la lesión, por lo menos no la he vuelto a notar ninguna molestia.

El domingo toca carrera, ya os contaré.

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